Excmo. Embajador del Japón en España, Sr. Kazuhiko Koshikawa

 

El Sr. Kazuhiko Koshikawa llegó a España en septiembre del año pasado como Embajador del Japón en España. Cuatro meses después de su llegada, le preguntamos sobre su vida y su trabajo. ¿Cómo es el actual Embajador del Japón en España?

 

 
Excmo. Embajador ¿Nos puede hablar de su familia?

Tengo una familia numerosa: mi mujer, tres hijas y un hijo. Todos mis hijos ya están trabajando, así que estoy con mi mujer en Madrid. Hace 33 años vine a España destinado en prácticas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón y viví un año en Salamanca junto con mi mujer y mi hija que por aquel entonces tenía un año.

 
¿Cuáles son sus aficiones?

Es algo que varía dependiendo de la edad que uno tiene; ahora cultivo hierbas aromáticas ya que me gustan las plantas. También me gusta comer bien. Por aquí también tengo hierbas aromáticas, estas las cultivo yo (señala tiestos con hierbas en su despacho).

 
¿Qué tipo de hierbas cultiva?

Por ejemplo: albahaca tailandesa, cilantro, shiso y perejil. Cultivo las hierbas que consumimos en casa, como ocio y para el consumo. También lo hacía en mi casa en Tokio.

 
Y su esposa cocina con estas hierbas.

A veces cuando yo no estoy las corta tanto que quedan casi a punto de marchitarse (ríe).

 
En su residencia oficial tiene un jardín muy grande y podrá plantar muchas hierbas.

Sólo llevo cuatro meses aquí y no he llegado a eso todavía (ríe). Ya lo intentaré.

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Vino a Salamanca siendo joven. ¿Cómo fue su primer encuentro con España?

Comencé a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón en 1980 y me dijeron que estudiara español como especialidad de idioma extranjero, por ello vine a España.
Cuando aún estaba estudiando en la universidad, viajé por Europa durante un año atravesando Siberia. Durante ese viaje estuve en Italia 4 meses y pensé que los idiomas latinos eran divertidos de hablar. Después, entré en el Ministerio y me gustó mucho que me dijeran que estudiara español. En ese momento todavía no conocía España y sentía anhelo por venir.

 
Debió de ser una experiencia maravillosa pasar un año en Europa cuando estudiaba.

Cuando estudiaba en la universidad, hice una pausa de un año durante la carrera. Cogí un barco desde Yokohaya, pasé por el estrecho de Tsugaru y llegué a Najodka. Después cogí el tren transiberiano hasta Moscú y desde ahí monté en un avión hacia Londres y estuve allí cierto tiempo. Después crucé el Canal de la Mancha en un ferry y fui hasta Florencia. Allí estudiaba en una escuela de idiomas y aprovechaba para ir todos los días a museos como Uffizi o la Galería Pitti. Además frecuentaba el Museo de la Academia para ver el David de Miguel Ángel. Pude conocer un arte auténtico y eso fue muy enriquecedor.

 
Empezó a estudiar español cuando vino a España destinado por el Ministerio.

Vine a España enviado por del Ministerio de Asuntos Exteriores para prepararme. Primero hice un curso de verano en Santiago de Compostela de dos meses y medio, después fui a Salamanca y estudié español intensamente durante dos años.

 
Tendrá muchos recuerdos de Santiago de Compostela y de Salamanca.

Llegué solo a Santiago de Compostela desde el bullicio de la ciudad de Tokio y me sentía nostálgico en una ciudad de la edad media. Sin embargo me ayudó el marisco, que estaba muy bueno (ríe). Sardinas asadas con limón, percebes, merluza, rape, berberechos… Todo estaba delicioso. Comí muchas cosas que no conocía en Japón y me emocioné.

 
En Salamanca, además, disfrutaría usted del jamón.

Así es. Pero no tenía mucho dinero y comía jamón serrano. Estaba muy bueno. Ahora me han subido algo el sueldo y compro también jamón ibérico de bellota y no tiene nada que ver (ríe). Está buenísimo.

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¿Por qué eligió ser diplomático?

Nací en una zona rural en la provincia de Chiba. Cuando estudiaba el bachillerato, tenía amigos que participaban en la lucha contra la construcción del aeropuerto de Narita, aunque yo no participaba en ella (ríe). Terminó la obra del aeropuerto de Narita y comenzaron a volar los aviones. Viéndolos, nació en mí un anhelo por viajar a países extranjeros. Al principio, quería ser piloto. No sé por qué lo pensé, puesto que tengo vértigo. Sin embargo más tarde mi vista empeoró y había una condición que requería tener un grado mejor que 1,2 (en las unidades para indicar el nivel de visión que está extendida en Japón) para poder ser piloto.

Entonces ojeando una revista con información acerca de la búsqueda de trabajo vi un artículo sobre los diplomáticos. Tanto la palabra como las letras de “diplomáticos” (外交官 Gaiko-kan en japonés) me parecieron muy atractivas. Pensé que eso era para mí. Estudiaba en bachillerato para entrar en una carrera de ciencias pero me cambié a la modalidad de letras. Cuando ya estaba cursando el tercer grado de bachillerato pensé que definitivamente quería ser diplomático y busqué una universidad adecuada para estudiar. Creo que elegí este camino por ese anhelo que tuve.

 
En su carrera de diplomático, fue Cónsul en Nueva York y Embajador en Angola.

En Nueva York tuve el cargo de Sub Cónsul. Fui a Nueva York con mucha expectación puesto que es un gran centro de negocios y de cultura. Sin embargo, un mes y medio después de mi llegada ocurrió el ataque terrorista del 11 de septiembre, y mis primeros dos años en Nueva York fueron muy complicados. En el tercer año, comencé a tener algo de tiempo para el intercambio cultural o asuntos relacionados con el arte y eso fue una buena experiencia, pero el hecho de haber vivido un incidente de terrorismo tan importante e improcedente como el 11-S, me hizo aprender muchísimas cosas.

Tampoco hay que olvidar la tristeza y las dificultades de las víctimas. Un amigo que trabajaba en Fuji Bank con el que pasé un año en Salamanca estaba en la lista de las 24 víctimas japonesas del atentado. Es decir, tuve buenas y malas experiencias. Al mismo tiempo, fue una época en la que en el Ministerio de Asuntos Exteriores tuvimos fuertes críticas. En esas circunstancias, hicimos un cambio en el sistema de trabajo del Consulado de Japón en Nueva York y pensamos qué había que hacer para que los japoneses sintieran que el servicio del Consulado había mejorado. Este periodo fue así.

En lo referente a Angola, pensaba que no me destinarían a África ya que yo había estudiado español. Fue una decisión que no esperaba. En aquel momento, si el gobierno de Japón daba importancia a su presencia en África, tenía que enviar una persona relativamente joven como embajador y por ello me enviaron a mí, que tenía 51 años. La vida en Angola fue muy dura. En aquella época, los tres destinos más duros eran Afganistán, Irak y Angola. Mi mujer me acompañó a Angola y pasamos tres años juntos allí. Lo más duro fueron las enfermedades que asolan el país. Hay un montón de mosquitos portadores del virus de la malaria y la fiebre del dengue. Teníamos que protegernos de ellos y por la noche dormíamos dentro de una malla anti mosquitos. El coste de la vida era más alto que en Tokio, que es uno de los sitios con mayor coste de vida. Un huevo costaba 50 yenes y un combinado de coliflor y brócoli costaba 1.500 yenes. Una noche en un hotel viejo costaba 300 o 400 dólares. Fue un sitio muy duro para vivir. Pero el trabajo era muy desafiante y visité un 70 u 80 por ciento del territorio del país.

 

El Embajador en su visita al Museo Bonsái de Alcobendas.

El Embajador en su visita al Museo Bonsái de Alcobendas.

 

 
Justo antes de venir a España como Embajador, usted trabajaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores como Deputy Vice-Minister. ¿Cómo fue el trabajo en ese puesto?

Es un puesto que tienen todos los ministerios. Es el jefe del secretariado que se ocupa de aspectos como: el presupuesto, recursos humanos, asuntos generales, estrategias parlamentarias en las sesiones del parlamento, tratamiento de escándalos… Planeábamos si abrir una embajada nueva o cerrar un consulado, el cambio de ubicación de una sede, realizar el mantenimiento… todos esos asuntos. También éramos responsables de la seguridad de los empleados que estaban fuera de Japón. Pasaban cosas en Yemen, Irak, Afganistán y Asia y pensábamos en la seguridad de los funcionarios de esas zonas. Para velar por la seguridad de los japoneses, existe la oficina de Asuntos de Consulados. Yo me ocupaba de la seguridad de los trabajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, o las personas empleadas localmente en cada sitio. Siempre tenía que estar atento y realizar investigaciones y análisis, y decidía si traer un empleado a Japón o cerrar una oficina.

 
Hace dos años, la cocina japonesa fue reconocida por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad. En España la cocina japonesa también está siendo muy popular y vemos muchos restaurantes japoneses. ¿Qué le parece este fenómeno?

Es una situación de la que nos alegramos y estamos encantados con ello. Hace más de treinta años comencé a trabajar y vine también a España. En aquella época ya había 5 o 6 restaurantes japoneses en Madrid pero sus clientes eran japoneses. Ahora por supuesto que los japoneses también van, pero también muchos clientes españoles. Ya no es una cocina japonesa para japoneses sino que ha entrado también en la vida diaria de los españoles. Cuando estuve en Nueva York, vi el mismo fenómeno. Hace más de 10 años había más de 500 restaurantes japoneses sólo en Manhattan. Al principio era popular ya que era bueno para la salud, pero al probarla comprendían correctamente el sabor del caldo o “umami”, que son cualidades especiales de la cocina japonesa. Creo que esto se establecerá y no será simplemente una moda pasajera.

Algo que me sorprendió mucho fue que en la recepción de El Día de la Hispanidad organizada por los reyes de España a la que nos invitan tanto a los embajadores como a los miembros del gobierno de España, ofrecen aperitivos en una sala ceremoniosa del Palacio Real. Se estaba sirviendo jamón ibérico de bellota y entonces vi que también ofrecían rollitos de sushi. Creo que estaban hechos con pepino y algunos de ellos con “kanpyo”. Sacaron makis pequeños y todo el mundo los comía. Si en una recepción organizada por los reyes se ofrece sushi, quiere decir que eso ya no es algo inusual, sino algo popular que todo el mundo conoce. Creo que hace 400 años Hasekura Tsunenaga no se imaginaría que iban a ofrecer shushis o makis en ese mismo sitio 400 años más tarde.

 
¿Habrán cambiado tantas cosas en 400 años?

A lo mejor es gracias a la delegación de la Misión Keicho.

 

El Embajador en la presentación de la colección Joselito Premium 2014 firmado por el escultor japonés Etsuro Sotoo.

El Embajador en la presentación de la colección Joselito Premium 2014 firmado por el escultor japonés Etsuro Sotoo.

 
En lo referente al turismo entre Japón y España, según la Organización de Turismo Nacional de Japón, en 2013 viajaron 44.000 españoles a Japón y más de 370.000 japoneses vinieron a España. Existe un desajuste importante en el número de visitantes. Para que haya un intercambio todavía más fluido, creo que habrá que intentar que los españoles viajen más a Japón. ¿Qué opina de esto? ¿Qué deberíamos hacer para que vayan más españoles a Japón?

Hoy al mediodía tuvimos una reunión en la residencia del Embajador con los directivos de las agencias de viaje japonesas y hablamos sobre ello. En 2014, viajaron más de 40 mil españoles a Japón de enero a septiembre, y pensamos que en 2015 esta cifra puede alcanzar más de 50 mil. Me gustaría que esa cifra llegase a 100 mil dentro de 4 o 5 años. El turismo contribuye al intercambio entre España y Japón, pero no sólo eso. Una de las políticas del gobierno del Primer Ministro de Japón, el Sr. Abe, con una alta prioridad, es la activación económica de la parte rural de Japón. El turismo es uno de los motores para reactivar la parte rural. Japón tiene muchos recursos turísticos pero no están desarrollados para turistas extranjeros.

El gobierno de Japón está trabajando junto con las agencias de viaje y los gobiernos autonómicos en la mejora de las infraestructuras para recibir a turistas extranjeros. Cuando ese trabajo vaya cosechando resultados y se vaya sabiendo de ello, existe la posibilidad de que aumente el número de turistas extranjeros drásticamente, no sólo de España. La gente tiene una buena impresión de Japón. Todo el mundo conoce aspectos como las tradiciones, la cultura y la seguridad ciudadana. Pero es cierto que las infraestructuras necesarias como Internet, el poder pagar con tarjeta de crédito en todas partes y que la información se transmita correctamente… Cuando todo eso funcione, creo que probablemente irán a Japón unos 100 mil españoles al año.

 
La situación actual de la debilidad del yen y la fortaleza del euro ayudará a que los españoles vayan a Japón. Es una pena que no tengamos vuelos directos entre Japón y España ya que eso podría aumentar el número de viajeros.

Yo que estoy en esta posición ahora, antes de venir a España fui a visitar al presidente de una aerolínea japonesa. Pienso promocionar un posible vuelo directo a las personas que estén relacionadas con este asunto. Para ello, es importante que los japoneses que viven en España o los españoles que están trabajando en el campo del turismo insistan en que tiene que haber un vuelo directo entre España y Japón. Basándonos en ello, intentaremos que se establezca una línea de vuelo directo lo antes posible. Como había dicho, hay una posibilidad importante de que se aumente el número de viajeros extranjeros a Japón, por lo que aunque no se obtenga un beneficio inmediato al principio, al haber vuelos directos, se crearan negocios atractivos y al final será beneficioso para todos. Me gustaría hacer llegar el deseo pasional de todos ustedes a los directivos de las compañías aéreas y me gustaría que hubiera un vuelo directo pronto. Las compañías chinas y coreanas ya los tienen.

 
Cuando una empresa japonesa planea abrir una sucursal en Europa, piensan en una ciudad donde haya un vuelo directo. Si hubiera un vuelo directo entre España y Japón, creo que se activaría la relación de los dos países mucho más.

Lo intentaré (ríe).

 

El Embajador en la presentación del “Libro Blanco sobre las Empresas Japonesas en España” publicado por la Asociación de Empresas Japonesas Shacho Kai.

El Embajador en la presentación del “Libro Blanco sobre las Empresas Japonesas en España” publicado por la Asociación de Empresas Japonesas Shacho Kai.

 
Cuando usted estuvo en Angola como Embajador del Japón, escribió un artículo en una revista oficial de las embajadas y consulados del Japón en África titulado “Sean soldados empresariales en África para que Japón sea fuerte” ¿En qué quiere hacer más esfuerzo mientras esté en España como Embajador del Japón?

Antes de nada, el verano pasado concluyó el “Año dual España-Japón 400 años de relaciones”. Los miembros de la Asociación de la Comunidad Japonesa, Suiyo-kai, la Asociación de empresarios japoneses de la Comunidad de Madrid y otros japoneses y las organizaciones españolas que tienen interés en Japón ayudaron mucho para que el Año dual fuese un éxito rotundo. Ahora la relación entre España y Japón está muy animada. Aprovechando esta ocasión, quisiera dar mi apoyo para que negocios concretos o el aumento drástico del número de turistas de España a Japón, sean una realidad. En relación con esto, el turismo es una clave y la agricultura también lo será.

Si hablamos de atunes, un 70 u 80 por ciento de los atunes criados en España son exportados a Japón. En Japón ya hay una tecnología completamente desarrollada en criaderos de atunes. Podemos colaborar y buscar una relación win-win. Hablando del terreno político, este año España es miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y si Japón es elegido el verano que viene, también será miembro de dicho consejo. Por lo que quisiera impulsar la colaboración en el aspecto político y de la seguridad internacional. Además de ello, en septiembre del año pasado, el Príncipe de Asturias tenía planeado visitar Japón, pero ese viaje se canceló ya que después se proclamó Rey de España. Por lo que estamos hablando con las autoridades españolas para que visite Japón lo antes posible esta vez como Rey de España. Activando el intercambio, me gustaría que se vayan cosechando ejemplos reales del éxito, de negocio… Quisiera ayudar para que esos hechos se vayan materializando.

 
Deseamos que la relación entre España y Japón sea más activa aún.

Así es. Estamos hablando con el Presidente de Castilla y León para que se establezca una facultad de Estudios Japoneses en la Universidad de Salamanca. El idioma es algo importante. Hay japoneses que hablan español pero no hay muchos españoles que hablen japonés. Me gustaría que más españoles estudiaran japonés. En ese sentido, el manga y anime tienen mucha fuerza. Muchos españoles jóvenes piensan en estudiar japonés por el interés que les causa el manga y anime, y es una circunstancia bienvenida.

 

El Embajador en la 24ª edición de la Fiesta del Mochitsuki organizada por la Asociación de la Comunidad Japonesa de Madrid.

El Embajador en la 24ª edición de la Fiesta del Mochitsuki organizada por la Asociación de la Comunidad Japonesa de Madrid.

 
Parece que el manga y anime se han establecido completamente como parte de la cultura japonesa.

La Pop-culture es un Soft-Power. Cuando yo era un niño, veíamos Popeye y nos familiarizamos con la cultura de Los Estados Unidos. “El Capitán Tsubasa” (Oliver y Benji) y otros animes japoneses están en la televisión, y ahora “Naruto” y otros mangas populares. Si vas a una librería hay un rincón de mangas. En Barcelona los animes están traducidos al catalán y los mangas también están traducidos a ese idioma. Es un sector donde se ve la creatividad de los japoneses. Es bienvenido. Tampoco hay que olvidar el Cos-Play. ¿Ha visto la entrada de la Embajada?

 
Sí, he visto que había una figura de Evangelion.

Eso también es una parte de la cultura japonesa.

 
Cuando repaso el intercambio cultural entre España y Japón, me doy cuenta de que hay muchos eventos relacionados con manga y anime.

Sí, hay muchos. El otoño pasado se celebró el Salón del Manga en Barcelona y fue visitado por unas 130.000 personas en cuatro días. Yo también asistí. Fue maravilloso.

 
Sí, realmente.

Muchas gracias por su tiempo en atender esta entrevista. Seguramente los lectores ahora tendrán una idea más nítida de cómo es el Embajador del Japón actual. Le agradecemos su colaboración.

Por cierto, me ha dicho el Cónsul, el Sr. Ono, que quisiéramos pedir a los japoneses que viven en España que hagan el registro de residencia en España, en la Embajada. El otro trabajo importante de la Embajada es ofrecer protección a los japoneses cuando haya incidencias y por ello si disponemos de una información de contacto, cambia mucho la eficacia de nuestro trabajo. El registro se puede hacer en Internet. Les pedimos que por favor lo hagan.

 
Muchas gracias.
Para terminar, ¿podría dar un mensaje a los miembros de la Asociación de la Comunidad Japonesa de Madrid, a los japoneses que viven en España y a los españoles que tienen interés en Japón?

He vuelto después de 31 años de ausencia. Estoy muy feliz por haber podido venir a trabajar a España, que es un país que me encanta. Me gustaría que la relación entre España y Japón fuera todavía más activa con la colaboración de todos ustedes. Durante mucho tiempo se decía que la Embajada tenía una “barrera” alta y lo que intento no es que esa barrera sea más baja sino que no exista tal barrera. Por favor, visítennos en la Embajada y vengan a consultarnos cuando quieran.

A los españoles que tengan interés en Japón:
En Japón hay muchas cosas atractivas que quizá todavía no conocen. Les animo a que visiten Japón ya que tener la experiencia real es muy importante. Después si quieren saber más de Japón, les animo a que vengan a la Embajada. Colaboraremos para que puedan conocer más sobre Japón.

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Esta entrevista fue organizada y realizada conjuntamente por el departamento de relaciones públicas de la Asociación de la Comunidad Japonesa de Madrid y ESJAPON.com.